viernes, 26 de junio de 2015

Reflexiones de una mami lectora…


Tengo que empezar a reorganizar los muebles ahora que los peques son ya expertos en el arte marcial y empiezan a aplicarlo subrepticiamente, no, no me refiero al taekwondo, que también, sino a otro mucho más útil y letal: la Lectura/Escritura ahora suena un “gong”).

Y es que las estanterías de casa (llamarlo biblioteca sería tan romántico como pretencioso, dejémoslo en un parell mallorquí de baldas) no dejan de ser lugares que los adultos infravaloramos, unos porque nunca han considerado que los libros sean más que elementos meramente decorativos y/o receptáculos de polvo, en serio conozco a una mamá que tiene “Justine” junto a “Los cinco van de camping” y el manual de la lavadora, justificó semejante criterio de unificación diciendo: “ah no se, son libros, no los he leído”, si lo hubiera hecho sabría que en el tercero hay un programa de lavado-centrifugado ideal para el primero.

Otros en cambio están demasiado ensimismados y creen que el santuario jamás será hollado por otros pasos que los suyos, y mucho menos por los de unos imberbes que hace dos días gateaban y contaban hasta tres con dificultad.
Se requiere pues una sabia labor de selección, hay que hacer como los del Aquapark, el vértigo depende de la altura del usuario, “La posesión diabólica” del padre Balducci por ejemplo lo ponemos en la estantería de arriba porque da incluso más miedo que las portadas de los Iron Maiden, así como las vidas de los mártires con ilustraciones incluidas ¡he aquí el primer manual de cualquier psicópata bisoño que se precie!, ojear a Freud a corta edad también puedo deciros que es un poco desconcertante (en serio ¿qué rayos debía leer este tipo en su infancia, más concretamente en su etapa genital?). ¡Ah! Por cierto ahora tenemos como novedad las lecturas para normalizar la transexualidad en edades tempranas…les cuesta elegir el sabor del helado pero  van a tener que decidir eso aquí y ahora por si no se les había ocurrido, "¿estás seguro de que no eres un Princesito?¿pero seguro seguro seguro…seguro? bueno ves a la sillita de pensar y cuando lo sepas vuelves".

Sin duda lo mejor para inocular la lectura son los cómics de Ibáñez porque además de divertidos enseñan bastante vocabulario a la vez que crean un nexo generacional inquebrantable, luego están los clásicos de aventuras juveniles, una dosis de enigmas y misterios tipo Gerónimo Stilton garantiza la adicción. También tenemos las biografías que suelen resultar bastante atractivas además de didácticas así como los diccionarios o enciclopedias ilustrados.
Y por supuesto nada de inducir a los niños a la lectura dándoles empujoncitos en los omóplatos hacia la librería, craso error, si queréis que se interesen tiene que ser un lugar tácitamente restringido, una mirada draconiana en plan “¿qué haces en el despacho jovencito?” puede servir, cuando empiecen los hurtos no hay que alarmarse, la lectura furtiva es sin duda la más provechosa.
Descuidad el finis africae lo encontrarán exactamente cuando tengan que hacerlo.

Claro que seleccionar presupone ser primero padres lectores y, por qué no, un poco vándalos y desaprensivos ya que para que se produzca esa conjunción de los astros primero hay que “averiar” la tv, el ordenador, la wii, la tablet, el móvil y boicotear las actividades extraescolares,  entonces cuando descubran eso tan terrible hoy llamado “aburrimiento” (antes más conocido como “hora de la siesta”) tal vez adquieran el gran vicio de la lectura.

No obstante, lo de que leer es bueno es otra de esas ideas pueriles de nuestra sociedad, sucede como casi todo en la vida, que no es ni malo ni bueno, simplemente potencia al individuo en sus diversos aspectos, tanto en su bondad como en su hijoputez, así Hitler y Stalin fueron grandes y voraces lectores desde la infancia lo cual no les impidió liarla parda, así que intercalar alguno sobre educación emocional no estaría de más.